Viernes 26 de mayo de 2017

Governador Celso Ramos: hermoso rincón de Santa Catarina poco difundido

Sábado 11 de marzo de 2017 | 05:00hs.

Por Alberto Curia en Diario de Cultura

 

Generalmente, cuando los argentinos deciden pasar sus vacaciones en las playas del sur brasileño, eligen las de Florianópolis o Camboriú. Son los sitios más conocidos del estado de Santa Catarina, aunque todo ese litoral marítimo es muy rico en calidad de playas, buen servicio de hoteles, restaurantes y sus costas son realmente hermosas. Si elige Garopaba, Praia da Rosa, Imbituba, Bombas, Bombinhas, Cuatros Ilhas o Mariscal, no tenga dudas de que visitará lugares maravillosos.

 

Pero hay otras posibilidades menos difundidas: luego de Florianópolis -hacia el norte-, y antes de llegar al acceso para ir a Bombas, Bombinhas, Mariscal o 4 Ilhas, en una ubicación privilegiada, se encuentra la muy verde, pulcra, familiar y placentera península de Governador Celso Ramos, un lugar elegido por su tranquilidad, calidad de vida y bellísimas playas.

 

El municipio de Celso Ramos ocupa esa península en lo que podemos llamar de antojadizos recortes, que conforman una costa con más de 40 playas de distintos tamaños; allí, dividen las aguas los bañistas con quienes practican deportes acuáticos, como surf, jet sky o buceo. Muchas de estas riberas poseen excelentes infraestructuras para recibir al turista y otras conservan su aspecto natural.

 

La más destacada y en enorme crecimiento, es “el secreto mejor guardado del sur de Brasil”: Palmas, la mayor de Celso Ramos. Tiene aguas cálidas y cristalinas, arenas blancas y finas, naturaleza preservada, es perfecta para bañistas, pescadores y deportes acuáticos y es considerada la más importante por su tamaño, características e infraestructura inmobiliaria, con un presente y un futuro sobresalientes. Desde allí, es fácil observar de cerca las islas: Grande, das Palmas, Trinta Reis y do Arvoredo y en sus casi tres kilómetros de costa marítima se observa una importante cantidad de hoteles, posadas, departamentos y casas para alquilar.

 

En Celso Ramos, ademas de Palmas, hay muchos otros lugares merecedores de ser visitados; la Reserva Biológica do Arvoredo, es uno de los grandes patrimonios naturales y arqueológicos del litoral brasileño.

 

La región integra también la Reserva Marina de Arvoredo, santuario de especies raras de la fauna y flora, con una gran cantidad de delfines que habitan allí y que, además, acompañan alegremente a las embarcaciones en su paso por esas aguas.

 

Otro lugar cargado de tradición es la Isla de Anhatomirim, un concurrido punto turístico, sede de la Fortaleza de Santa Cruz, que completa el conjunto de fuertes portugueses en Santa Catarina. En el siglo XVIII, los lusos construyeron cuatro fortalezas; tres en la Bahía Norte y la restante y más importante es Anhatomirim, una edificación imponente, con una arquitectura bien lusitana con influencia renacentista.

 

El más trascendental incidente ocurrido en la isla fue el desenlace de la “Revolución Federalista”, en 1894, que finalizó con la ejecución de una centena de revoltosos.

 

En la actualidad, la fortaleza está totalmente restaurada y es explotada turísticamente, con buena atención al visitante, restaurantes, bar y comercios de artículos de regalos.

 

Celso Ramos durante siglos reunió a un grupo de villas de pescadores y, en su inicio, fue sede del más importante núcleo ballenero del litoral catarinense: Armaçao da Piedade, lugar codiciado por turistas en la actualidad.

 

Ese era el punto de partida de esclavos y arpoadores que en precarias embarcaciones arriesgaban sus vidas en la difícil tarea de capturar las ballenas francas.

 

Esta práctica atrajo colonizadores provenientes de las Islas Açores y de Ilha da Madeira, Portugal, quienes bautizaron al lugar como Armaçao Grande, aunque también se la conoció como Nossa Senhora da Piedade, por el nombre de su iglesia construida entre 1738 y 1745 y que se conserva intacta.

 

Armaçao da Piedade, es una colonia de pescadores que en sus aproximados 150 metros, está llena de color y alegría.

 

Ese terreno fue elegido en 1743 para la construcción de una estructura de almacenamiento de ballenas, que luego fue utilizada para la extracción del aceite hasta que declinó esa actividad, en el año 1850 y allí puede apreciarse esta capilla de Nossa Senhora da Piedade.

 

“Ganchos” son los anzuelos de los pescadores y, también, los nombres de tres de los pueblos más típicos de Celso Ramos: Canto dos Ganchos, Ganchos do Meio y Ganchos de Fora, con playas de aguas calmas, gran concentración de pintorescas embarcaciones pesqueras y un hotel súper exclusivo, solo para parejas, que atrae a figuras internacionales.

 

Ganchos do Meio, tiene la particularidad de contrastar el bello escenario del mar, con el verde de las costas y su amplia gama de especies naturales. Y, como fondo, vistos desde la rambla marina, los barcos multicolores de los pescadores locales.

 

Sobre esa playa está la sede del distrito de Ganchos y el centro urbano, junto con el núcleo administrativo de Celso Ramos, también pueden observarse embarcaciones de gran porte que atracan en esta bahía, muchas de ellas apropiadas para la captura de sardinas y camarones, entre otras variedades. En Ganchos do Meio, se encuentra gran parte del comercio más importante, bancos, restaurantes, el edificio de la municipalidad y servicios generales.

 

Un lugar exótico es la Isla de Arvoredo, recubierta en su totalidad por especies de selva atlántica. La única manera de llegar es a través de embarcaciones. La reserva biológica posée 17.800 hectáreas con muchos sitios arqueológicos, considerable historia y ecología allí preservada.

 

Antiguos naufragios cargados de leyendas, llaman la atención de aventureros buceadores que buscan en aquel lugar algún tesoro dormido en el fondo del mar.

 

Muchas pequeñas playas son parte de este hospitalario balneario: Sissial, Bananeiras, Fazenda da Armaçao o Extensao da Orla, por citar solamente algunas y destacar a la más escondida, a la que solo se llega caminando: “TInguá”.

 

Otro lugar concurrido y turístico de Celso Ramos es Praia da bahía dos Golfinhos, que abriga centenares de animales de la especie “Tucuxi”, delfines muy juguetones que hacen el deleite de quienes pasean en los barcos de excursión, que salen desde Armazao y desde el norte de la Isla de Santa Catarina.

 

El 7 de Marzo de 1739, cuando el Brigadier Silva Páez inició su gobierno en la Capitanía de Santa Catarina, al frente del comando militar del distrito, no imaginaba que esta zona, otrora monopólica en la caza ballenera, se convertiría en esta realidad que refleja la excelente convivencia entre vecinos y turistas que disfrutan sus cálidas aguas.

 

Cuenta la historia que entre 1740 y 1742, bien próximo al Obispado de Sao Miguel, en dirección norte, fue instalado un próspero y considerable núcleo de captura e industrialización de ballenas; fue la segunda factoría más importante del Brasil en época colonial.

 

Mano de obra esclava africana, inició junto con los portugueses, esta rica historia. Ellos colonizaron gran parte del litoral marítimo catarinense, nuevos poblados crecieron y se mezclaron gringos con criollos, negros con blancos, agricultores con pescadores. Ellos fueron parte de los primitivos 208 habitantes pero, con la decadencia de la caza de ballenas, en el año 1883, solamente quedaron 42 trabajadores, que lentamente se ubicaron en las nacientes haciendas que los cobijaron como obreros.

 

Así comenzó nuevamente el desarrollo del lugar, alrededor de los 25 establecimientos rurales que creyeron en el futuro de la región.

 

Una de las personas que con su intuición y apuesta al trabajo fortalecieron la ida en esas villas, fue don Ignacio Viera da Cunha. Se instaló en Canto dos Ganchos, construyó una casa grande, dió morada a los esclavos que edificaron las senzalas -casas de esclavos-, dió lugar a un ingenio, crió ganado, organizó un cafetal y en su comienzo, en lo que fue su pequeña chacra, sembró pasturas a la vera del mar. Un verdadero pionero.

 

Luego, lo siguieron en similar actitud, don Manoel José Sabino, quien construyó galpones y desarrolló el cultivo de la mandioca y sus derivados. En Palmas, se instaló el Cónsul norteamericano Robert Sens Cathcart, que se dedicó a la cría de animales.

 

Esta es parte de la historia de la península balnearia de Governador Celso Ramos, un bellísimo rincón del estado de Santa Catarina, que ofrece tranquilidad, armonía y convida a disfrutarla.

Fuente:www.TerritorioDigital.com

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